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Win or Lose

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Let’s make a bet
We’ll make a bargain and call this truce
Let’s make a bet
I’m in loss and win or lose with you

I see it all now, I’m taking my bow in everything
Comes crashing around,
It’s getting too loud the space I’m in

¡Sí, tras más de año y medio, vuelvo a recuperar mi blog perdido!

Y menudo año y medio. Podría preguntarme de él lo mismo que el título de esta entrada: ¿he ganado o he perdido? El balance siempre es positivo, así que pienso que he ganado mucho, muchísimo. ¿Y qué he perdido? Digamos que todo lo que había de rubia en mí: me he reformado, amiguitos, y vivo con mi maravilloso Mario en un castillo carabanchelero; y además ya me he cansado de ser, hablemos claro, tonta. Ya no hay ocasión de que me hagan daño a mí o a los míos, así que digamos que soy un poco… ¿invencible? Digámoslo, pues claro que sí.

¿Por qué reencontrarme con el blog, diréis? Ha sido algo impulsivo, después de la celebración de los Grammy, y es que no hay nada que reúna mejor música, moda y audiovisual, que esta famosa ceremonia. Sarao al que acudió hasta el más pintado de todos los artistas que nos gustan (Dave Gröhl, de Foo Fighters, quien firma la canción que encabeza esta entrada; Black Sabbath en su reentrée; Daft Punk, que han arrasado con los premios…) o que nos disgustan (los sexistas -en fin- Robin Thicke y Pharrell; los pesados de Jay Z y Beyoncé con su vestido arrugado…)

Así las cosas, he decidido hacer con algunos de ellos un especial Molón VS Fail, para poder comentar los modelitos un poco. Mario lo llama mi “lado oscuro de Salsa Rosa”. Tiene razón, pero es divertido, y no hay más que hablar. Para hacerlo algo más divertido, he dividido a mis víctimas por categorías. Empecemos:

  • Categoría MAMÁS (o MILFS, para seguidores de American Pie)

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Capitaneando el lado molón de las madres, tenemos a la mítica Gloria Estefan, que ha sabido envejecer con propiedad y que se ha enfundado este modelo de Memeka que realza sus curvas y que sabe combinar con peinado y joyas y clutch sencillos. Muy bien. También tenemos a la presentadora Nancy O’Dell, guapísima y normal, parece que tiene 25 años pero sin mamarrachadas, menos mal. Porque para mamarrachadas ya están las dos señoras ochenteras que no deberían estar más para estos trotes. ¡Santa Madonna! ¿por qué no rezas a la ídem para que te dé algo de dignidad? Que por muy de Ralph Lauren que sea este tuxedo, no hay necesidad de llevarlo más allá de un videoclip, y mucho menos de encasquetarle al niño lo mismo. En fin… Cyndi Lauper también se apuntó a vestirse como un hombre, con look de Alexander McQueen, y aspecto más bien de Sara Montiel pasada por la turmix de Geordie Shore. FAIL.

  • Categoría MÚSICA PARA NIÑAS

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No os creáis que me he pensado mucho esta categoría, porque está claro que, nos guste o no, en la historia de la música ahora existe un nuevo estilo, y es este: melodías facilonas, letras que hablan de amores emergentes, amistades hasta el fin, o fiestas locas. Es posible que parte de la culpa la tenga la provocativa y luchadora (de verdad que no entiendo por qué no siguió siendo grunge) Katy Perry, nuestra protagonista del Fail. Todo en su look es una incógnita, con esas notas musicales, esas transparencias, ese peinado. Otra que farda de diseñador pro, Valentino, pero que es más hortera que las visitantes del Islazul. Le sigue, no muy de lejos, una chica llamada Kaya Jones, que es miembro del grupo Pussycat Dolls (para saber más de su música, regresad 5 líneas más arriba). No puedo entender la mezcla de Alaska, dominatrix y Angelina Jolie de mercadillo que esta mujer se gasta, no puedo. Al menos nos quedan las ganadoras del Molón: la coescritora del single de Perry, Roar, llamada Bonnie McKee, que confía, como la Estefan, en un Memeka, y a la que solo le pongo un pero: ESE PELO a lo Rosa María Calaf. Y la siempre elegante, refinada y brillante Taylor Swift, que aquí en España nos da un poco igual porque no se lleva el country (ya me jode, aunque el de Swift sea almibarado y teen), pero que ha apostado por un precioso Gucci y un peinado perfecto, logrando la corona de reina de los Grammy, algo que me acabo de inventar.

  • Categoría ADULTAS

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Cuando estás en la treintena (a mí me queda bien poco), hay que intentar potenciar nuestros fuertes y esconder nuestros fallos. Es lo que hacen Anna Faris y Alicia Keys. La primera dibuja muy bien su silueta con un vestido navy palabra de honor de Fitriani. Un sobresaliente para la prota de Scary Movie. La segunda se apunta a la originalidad sin liarla, y enseñando pecho orgullosa. A la cantante le sienta muy bien el peinado (¡a ella sí!) a lo Erykah Badu, y se nota que se ha inspirado en ella, luciendo un genial Armani Privé en cobalto. Todo lo contrario que las amigas del Fail: primero, Chrisette Michele, una diva del R&B que aquí ha patinado con un traje de chaqueta de Etro que deja ver el sujetador y el mal gusto. Otra que tampoco acierta con tanto estampado es la pareja de Robin Thicke, la actriz Paula Patton, que falla totalmente vestida de zebra de pies a cabeza. Hace daño.

  • Categoría FAMILIAS

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La mejor categoría EVER. Empecemos por los fail, que no tienen desperdicio. Os aseguro que llevaba tiempo sin ver una foto familiar más tremenda: yo los llamo la Familia Perturbadora. Se trata de un miembro de Slipknot que más bien parece el gemelo malo de Fizbo el payaso, y de su mujer e hija. Entre la cara pintada de él y los vestidos de ellas, comprados en el chino de mi barrio, no sé si reír o llorar. La señora a su derecha es Sharon Osbourne, la esposa de Ozzy que ha decidido disfrazarse de morcilla para la gran noche. Gracias a Young que existe su hija, Kelly Osbourne (nunca pensé que diría esto algún día) que ha cambiado su gusto estos años y se presenta con un bonito Badgley Mischka que le sienta de lujo y que solo estropea, cómo no, el tinte violeta a lo peluca de Lost in Translation. Otra familia que se desenvolvió bien en el photocall fue la formada por el actor Jamie Foxx y su hija, muy guapos y apropiados, siguiendo las últimas tendencias: pajaritas masculinas y crop tops femeninos.

  • Categoría DIFÍCIL

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Difícil. Eso es lo que podemos contestar si alguien nos hace estas preguntas: ¿cómo vestirte de gala si estás embarazada? y ¿cómo vestirte de gala si eres una HORTERA TOTAL? La primera la responde bastante bien la cantante Ciara, que eligió este Emilio Pucci que a priori puede no gustarnos pero que gana en los planos cortos. Es original, le sienta bien y ella lo defiende con soltura. Seguro que la pobre no se lo quería quitar al llegar a casa y volver a los pantalones con cintura elástica. En cambio, la segunda pregunta la suspende completamente esta tiparraca llamada Nadeea. Una mujer que se define en su web como “Socialité – Music Star – Activist” nos da mucho miedo de primeras, pero cuando ya ves sus outfits, es que lo borda, de arriba a abajo: ¿Por qué esas raíces? ¿Por qué esa delantera? ¿Por qué esa pedrería? Y, sobre todo, ¿por qué esas botas? Es como un híbrido entre Palabra de Gitano y una estrella del porno duro. Se escapa a la razón.

  • Categoría HOMBRES

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Por último, pero no menos importantes, los hombres que destacaron. Para mal, y para no variar, algunos raperos como Miguel (no muy conocido en España, pero sí en USA, donde la lió muy parda cuando se tiró del escenario de los Billboard e hirió a dos mujeres) con esos pantalones y esa pinta de chulo de esquinas. Otro que tal baila es el ínclito Pharrell, que no pudo hacer más el ridículo con su chaqueta de chándal y su… sombrero… Al menos tenemos varios “para bien”, como los guapísimos cantantes John Legend y Jared Leto, dando lecciones de estilo sobrias pero impecables, cada uno en su estilo.

En resumen, que ha sido una entrega de premios molona pero fail, o fail pero molona, como lo queráis ver. La música ya no es lo que era, incluso aunque el mejor grupo de la historia del rock se haya llevado un premio. Sospecho que será peloteo puro y duro…

Por mi parte, elijo ganadores del total de la gala, y me quedo con dos gratas sorpresas:

Una, el reconocimiento al documental de Dave Gröhl, Sound City, que recoge testimonios de los mayores genios musicales de todos los tiempos, como Trent Reznor (muy cabreado con los organizadores de los Grammy por cortar su actuación, por cierto) John Fogerty o Tom Petty. Aquí tenéis el trailer:

Y dos, y de verdad, jamás pensé que diría lo siguiente, la sofisticación (¡por fin!), buena elección y originalidad, esta vez bien, de… Paris Hilton:

Paris-Hilton-Grammy-2014-vestido-Xtina-Milani-alfombra-roja (2) Paris-Hilton-Grammy-2014-vestido-Xtina-Milani-alfombra-roja (1)

Have a good week!

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It’s the end of gLee as we know it

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It’s the end of the world as we know it.
It’s the end of the world as we know it.
It’s the end of the world as we know it and I feel fine.

Six o’clock – TV hour. Don’t get caught in foreign tower. Slash and burn,
return, listen to yourself churn. Lock him in uniform and book burning,
blood letting. Every motive escalate. Automotive incinerate.

Después de tres temporadas, la serie que mejor mezcla música, moda y audiovisual, Glee, dice su particular ‘hasta luego’. El producto de FOX volverá en Otoño pero no mantendrá la misma estructura que ha tenido hasta el momento. Muchos de los personajes tienen que irse a la Universidad, aunque otros se quedan y, como es de esperar, aparecerán nuevos. Pero todos los seguidores que ha cosechado el inicial grupo de outsiders y frikis varios, les echarán de menos. Así que el último episodio se tituló, no ‘hasta luego’, sino ‘adiós’ y comenzó de esta forma tan original y divertida:

La serie se ha hecho eco durante sus tres temporadas de los hits del momento, y así nunca han faltado divas como Beyoncé, Rihanna o Lady Gaga. Sin embargo, a mi me cautivó por la otra cara de la moneda: la cantidad de oldies y clásicos del rock que revisiona, empezando por el himno generacional de Journey, Don’t stop believing, y terminando con, como no podía ser de otra manera, el We are the champions de Queen.

Y es que los New Directions, ese coro de instituto repleto de marginados con buen corazón pero víctimas de bullying y de contradicciones propias de la edad, han aprendido y han ayudado a enseñar a todos sus espectadores, algunas de las mejores joyas del cancionero rockero. Bueno, New Directions y también su coro rival, Vocal Adrenaline, que en el penúltimo episodio se lució con Pinball Wizard de The Who, pero es que temporadas atrás dejó a todo el mundo con la boca abierta gracias al super show que montaron con otro tema (EL tema) de Queen, Bohemian Rhapsody:

Y todo junto a un montaje paralelo en el que otra reina, Quinn Fabray, daba a luz. Muy loco todo. Así es Glee, tan loca que ha cautivado al mundo entero menos a los telespectadores españoles, que han pasado de ella olímpicamente. ¿Tú zabe inglé? Pues eso es lo que pasa, de chiste…

Así que ya que algunos de los gleeks originales se van, es el momento de homenajear con un especial, que tendrá dos partes. En esta primera quiero hablar de cuatro de los principales personajes, que son cuatro chicas con estilos muy diferentes y muy definidos. En la segunda parte quiero rizar el rizo y hacer un especial sobre los especiales que ha abordado la serie, donde el vestuario diseñado por Lou Eyrich ha sido cada vez más espectacular. Os presento a las cuatro muchachas de las que voy a hablar:

Pues sí, estas cuatro colgadas (foto de una de sus farras personales) son, de izquierda a derecha, Naya Rivera,  Lea Michele, Heather Morris y Dianna Agron. Cada una tiene su estilo propio y en Glee interpretan a personalidades muy distintas y muy originales. Han sido un buen descubrimiento para toda revista de moda y cotilla que se precie, pero es mejor ir una por una viendo cómo visten en la serie y cómo lo hacen en su vida. La primera es la prota indiscutible, Lea Michele, que interpreta a la insufrible, competitiva, maniática y obsesa con ser una estrella, Rachel Berry:

Fan absoluta de Barbra Streisand, Rachel es una chica judía nada popular en el instituto (todos la odian porque es insoportable) con dos padres homosexuales que la adoptaron cuando nació. Esta tía canta como no habéis visto nunca cantar a nadie, puede hacer el tema que le dé la gana. Eso sí, sus estilismos ya no son tan sensacionales, aunque tienen su punto. Rachel es una ‘niña bien’, y su look de colegiala cachonda puedes conseguirlo con una falda plisada como esta beige de Blanco (7,99 €) o negra de Zara (29,95 €) y unas calzas como las que vende Calzedonia. El dibujo de la camiseta es optativo, siempre y cuando tenga un rollete infantil. Algunas ideas son estas camisetas de Asos (23,73 €), Miu Miu (420 €) o Stradivarius (9,95 €)

Lo cierto es que desde que Rachel Berry se ligó al otro protagonista total de la historia, el quaterback del equipo del cole, Finn Hudson, cambió ligeramente su estilo para mejor, haciendo uso de algunos vestidos como estos:

Poco a poco, la chica fue abandonando los pichis por vestidos más clásicos, acabando por encontrar su estilo definitivo en una línea más años 50. De izquierda a derecha, los vestidos son de Forever 21, Asos, Pedro del Hierro (160 €), River Island (48 €), Asos (44,80 €) y Mango. Yo desde luego me quedo con el último, y si además lo combinamos con una capa roja como la de la foto de Rachel por las calles de Nueva York, el resultado tiene que ser de lujo.

Por suerte, la actriz Lea Michele suele vestir más acorde con este último look, y es un valor seguro en cualquier alfombra roja. Para muestra, un botón:

En la primera imagen, Lea lleva un vestido muy Magic City, del diseñador Zac Posen. En las otras dos fotografías, los espectaculares vestidos son de Oscar de la Renta, y en el primer plano podemos ver un collar de Lorraine Schwartz, que la actriz supo llevar de forma elegante pero también juvenil, al soltarse la melena y teñir algunos mechones, quién sabe si por el sol o por su peluquero. Nunca lo sabremos, pero yo por lo menos le doy un 10.

La segunda en discordia y, por lo menos al principio, enemiga acérrima de Rachel, es la capitana de las animadoras Quinn Fabray:

Quinn es una perfecta harpía que comienza fuerte la serie: le pone los cuernos a su novio Finn con su mejor amigo, Noah Puckerman, y se queda embarazada. Para conservar a su novio, quien ahora va detrás de Rachel, le engaña haciéndole creer que el hijo es suyo. Después de pasar muchos obstáculos (accidente de tráfico que casi la deja paralítica incluido), la religiosa pero falsa y egoísta Quinn se empieza a dar cuenta de que hay otras cosas en la vida más importantes que la popularidad (no me digas!) y empieza a cambiar de amistades. De lo que no cambia es de estilo al vestir: ella es fiel a los vestidos vaporosos y muy años 60, combinados con la clásica rebeca.

Si a ti también te gusta vestir así (a mí me encanta!) aquí hay algunas ideas. Las rebecas son, de izquierda a derecha, de Asos (27, 15 €), Blumarine (195 €), Pepe Jeans, Love Moschino (89 €) y Moschino Cheap and Chic (129 €). En la fila de abajo y también de izquierda a derecha, vestidos de Dorothy Perkins, Blanco (35, 99 €), Bershka, Mango (29, 99 €) y Blanco (29,99 €). Ahora que viene el verano yo creo que este look es el mejor y, si lo llevas mientras cantas Man’s world de James Brown o Say a little prayer de Dionne Warwick, ya sí que welcome to the sixties!

Lo que más me gusta de la actriz Dianna Agron es que, aunque en algunas fotos engañe, no es una sílfide. Es una chica delgada pero tiene sus curvas, sobre todo en piernas y cadera, y por eso yo creo que le sienta bien cualquier vestido bien elegido. Los peinados, además, suelen ir muy bien combinados, como el recogido helénico de la primera imagen, un semirecogido o una locura indescriptible con experimento en el flequillo y todo. Da igual, ella está guapísima tanto de Carolina Herrera (vestidos rosa y amarillo) como de Giles (vestido rojo) como si se pone un saco de patatas.

Llegados a este punto quiero hablar un poco de la música. Yo entiendo que hay mucha gente a la que, aún volviéndole loco el rock o cualquier otro estilo musical, se duerme como le pongas un musical delante. Normalmente en Glee las canciones suelen referirse a la acción que se esté contando en ese momento, y a mí me alucina precisamente por eso, porque mi meta sería escribir un guión o elaborar un producto audiovisual donde cada canción tuviera algo que ver con lo que está pasando. Mejor aún: que con cada canción entendieras mejor lo que está pasando, porque la elección de un tema encaje a la perfección con lo que siente ese personaje en ese momento. Así las cosas, en la serie se han atrevido con leyendas del rock como U2, REM (cómo no!), The Beatles, Aerosmith, Creedence Clearwater Revival, los Stones, Bon Jovi, Jerry Springfield e incluso The Zombies; pero también se han puesto de actualidad con nuevas bandas y hasta con el Friday de Rebecca Black; por último, han jugado a los mash-ups mezclando a Pat Benatar con Blondie, un par de canciones de Adele o, sin duda el mash-up más loco, este con Michael Jackson y The Yeah Yeah Yeahs:

Vestuario y maquillaje currados y a lo grande. En realidad, viendo el vídeo, me doy cuenta de una cosa: esos momentos en que la montan tanto no son mis favoritos. No sé, a lo mejor soy una romántica, no en vano yo defiendo a muerte el final de Lost, pero creo que la base de una serie son sus personajes, no sus efectos o sus incógnitas, ni siquiera la credibilidad o la coherencia de algunos detalles, como algunos locos de Lost se empeñan en afirmar. Yo creo mucho en los personajes y en aquello que os decía de que me gusta que las canciones hablen por ellos. Dicho esto, hablemos de las dos chicas que nos quedan, Santana y Brittany, las dos animadoras que se enamoraron y que izaron alto la bandera del orgullo gay en una serie creada por otro homosexual.

Esta es Santana Lopez, puro fuego latino y una auténtica zorra mucho más harpía que su capitana Quinn. Pero es que además, su evolución como personaje interesa tanto, o más, que lo bien de ver que está. Es la típica de todas las películas gringas que hace bullying a todo el que se cruza en su camino, pero detrás de su calculadora, prepotente e irónica apariencia esconde sus sentimientos amorosos por su mejor amiga. Santana muestra en cada episodio afilados comentarios a la altura de la gran Sue Sylvester, y también muestra un guardarropa con una única palabra: sexy. Los vestidos de la fila de arriba son completamente su estilo cuando no está vistiendo el uniforme de animadora: el primero es de Topshop (65 libras), el segundo de H&M y el tercero también de Topshop. Abajo, un vestido y dos chaquetas tan ideales como las del fotograma: la verde pistacho es de Liberty London (345 libras), la amarilla de Matalan (20 €) y el vestido de Blanco (17,99 €)

Este es un look más elegante pero muy ‘made in Santana’. El top con animal print es de Forever 21, y la falda tubo en rosa chicle la podéis encontrar en una web que se llama ohlala-boutique.com a un precio de 43 euros. Las americanas son, de arriba a abajo, de Massimo Dutti (125 €) y de Primark (23 €). A mí me ha parecido original añadirle un toque a lo gángster con este fedora de Asos (10, 18 €), para emular a la incisiva Santana en el episodio en el que sacó las uñas para defender a su (ahora) amigo Kurt, e interpretó frente a sus enemigos el Smooth Criminal.

En realidad, Naya Rivera parece una tía bastante maja, que lo sé yo que la tengo en Twitter. Por lo menos es una cachonda que, como buena latinoamericana, se atreve con todo en cuestión de vestuario, pero sin llegar a ser una loca hortera. Muchos la criticaron por esa redecilla maravillosa que se puso como tocado en la primera imagen, pero a mi me parece que era el complemento perfecto para su look. Para los Grammy se cortó el pelo, se calzó unos YSL y se enfundó en este maravilloso vestido plateado de matrícula firmado por Ashi Studio. Ah, que me he informado: esta clase de vestido se llama ‘mullet’, es decir, corto por delante, largo por detrás, aquí un detalle de la parte trasera del vestidazo. Por último, a Naya le gusta celebrar su cumple por todo lo alto, y para la ocasión vistió otro brillante modelo, esta vez de Backstage (165 euros, que tampoco es nada caro), que tú puedes copiar con este de TFNC para Asos por unos 60 euros.

Para ir acabando, queda la mejor, la más loca y arriesgada, y el personaje más zumbado de todos: la novia de Santana, Brittany S. Pierce:

Así es: si pronuncias su nombre suena igual que Britney Spears, algo muy revelador ya que Brittany está peor de la cabeza que la singular cantante. Su personaje es ingenuo, tiene como unos 7 años de mentalidad y aún cree en cosas como Papá Noel o los elfos, pero al final siempre termina por demostrar más cordura y justicia que muchos de sus compañeros. Suele atreverse con estilismos variopintos y arriesgados, muy a lo bailarina de funky (que lo es) y podemos seguir su estilo combinando, en la fila de arriba, camiseta de Blanco (12, 99 €), shorts con tirantes de Zara (19, 95 €) y calzas color teja de Asos (5, 43 €) o, en la fila de abajo, shorts de Denimfactoria, pulseras de Blanco (9, 99 €) y camiseta patriótica de Ethernal (19, 95 €, la hay también con la Union Jack, por si USA te produce urticaria) Pero lo mejor de Brittany son sus frases

…y sus sombreros. Aquí tenemos varios modelos, como una boina Kangol (45 €), una pamela de Asos, un gorro de borrego con orejeras, también de Asos (23 €) y un sombrero de rafia de Accesorize (28 €). Quiero imaginar que la actriz Heather Morris no está tan loca como su personaje, aunque ya solo con algunas sesiones de fotos que se ha hecho, por muy loca que estuviera, ganaría sexypuntos en la mítica gráfica Crazy-Hot de Barney Stinson. Sus looks de alfombra roja también son muy reseñables:

Heather suele vestir con diseños de su modisto fetiche, Masai Payan, como en las dos fotografías de la derecha, y siempre triunfa con modelos vanguardistas y sensuales. Pero ir de corto también se le da muy bien, como demuestra en la foto de la izquierda, con un vestido de Tibi y unos fenomenales botines de Burberry, totalmente fashion en la premiere de la película Glee 3D.

Hasta aquí llega la primera parte del especial Glee. Debo decir que me ha costado más que otras entradas, porque puedo asegurar que no es nada fácil intentar copiarle los estilismos a una de las mejores diseñadoras de vestuario de la pequeña pantalla, la señora Lou Eyrich. Me despido con un tema de Bruce Springsteen, con el que los chicos y chicas de la serie se graduaron, prometiendo dar más caña (espero que a los temas rock):

A punchup at a wedding

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You had to piss on our parade
You had to shred our big day
You had to ruin it for all concerned
In a drunken punch-up at a wedding

No creo que me case. Os lo cuento aprovechando que estamos en época de bodas, que vamos, digo yo que uno se podrá casar en la época del año que quiera, pero no, por lo visto es Mayo la época elegida. Antes de llegar a esta conclusión tenía claro que si alguna vez me casaba sería en Las Vegas, pero el otro día vi Alaska y Mario y quedé espantada con la mamarrachada que perpetró Silvia Superstar, así que descartado. A mi pareja tampoco le gustó, pero claro, él nunca quiso casarse, y menos después de comprobar la cantidad de pasta que cuesta una boda. Lo hemos comprobado porque se ha casado una de mis mejores amigas, y nosotros fuimos hasta Cartagena para estar presentes en dicho acontecimiento. Fue el fiestón del año, así es!.. pero no creo que me case. Es un puto stress. Para empezar, si ya como invitada te vuelves loca buscando el look perfecto, ya ni te cuento como seas la novia. Y eso que no hay mucho donde elegir, al menos en cuestión de colores. Así que, viendo la ardua tarea a la que cualquier invitada a una boda se somete en estas fechas, pensé en escribir este post dando tres ideas. Y luego pensé que qué narices, ya que Radiohead es mi grupo favorito y el único con ídem -narices- a dedicarle una canción a una boda, tenía por fin que dedicarles un post. Y por ellos va (y por mi amiga Mary y su ya marido, Juan!)

Desde que Radiohead, esa banda loca de Oxford, lanzó su primer sencillo, el archiconocido y archivilipendiado Creep, allá por 1992,  se convirtió en una banda de culto para todo aquel que no estuviera acostumbrado a seguir las normas. Desde entonces, el grupo liderado por un carismático looser llamado Thom Yorke, ha editado ocho discos más algunos trabajos de sus miembros en solitario, incluyendo bandas sonoras. Siempre caracterizados por romper todos los moldes y todos los esquemas, han logrado una evolución admirable y rompedora, y yo quiero homenajearla eligiendo los tres temas que más me gustan de cada uno de sus seis primeros álbumes, dividiéndolos en tres etapas. Así, a lo crítico musical:

1. PABLO HONEY (1993) Y THE BENDS (1995) : LOS RARITOS DE LA CLASE ROMPEN SUS CADENAS

Pablo Honey fue el primer disco que tuve en formato CD, y me lo compré en la tienda Tipo de Murcia por lo que ahora serían unos 6 euros. Lo recuerdo como una de las mejores compras que he hecho nunca. Mi canción favorita del disco es y será siempre Thinking about you, una balada muy fuerte en acústico, pero también están en mi top 3 las dos grandes olvidades del disco: Ripcord, una letra clásicamente Radiojetera, y I can’t, un tema indie -distorsión incluida- de verdad, no como los de ahora. Y sin con Pablo Honey fue amor a primera vista, de The Bends me fui enamorando poco a poco, y buena culpa la tuvieron los dos singles Just y My iron lung, temas orwellianos donde los haya, aunque a mí el que más me cautiva de todo el álbum es una joya soñadora y agridulce llamada Black Star. Pero es cierto que, si nos tenemos que quedar con un videoclip a lo largo de la historia del grupo (y de la Música!) ese vuelve a ser Just: Por aquella época también se estilaba que los raritos de la clase filmaran películas, y este es el resultado, una de las mejores películas sobre bodas que se escribirá nunca, Very bad things:

Para este primer bloque tengo un primer look preparado, muy acorde con este tema de raritos rompiendo las listas de éxitos. Por ahí se dice que no es buena idea ir vestida de rojo a una boda, porque es muy llamativo, pero ¿qué pasa si desviamos la atención hacia los complementos y, de paso, hacemos el look lo suficientemente formal para no parecer una stripper muerta por accidente? A la actriz Carey Mulligan y al diseñador Michael Van Der Ham se les ocurrió:

Un vestido rojo combinado con zapatos azules. Parece una marcianada, pero yo lo veo como una genialidad. Eso sí, a mí me gusta más que el vestido sea de encaje (por eso los 3 looks de hoy son de este tejido) y he elegido este vestido de Mango, muy parecido al de French Connection que Rachel Bilson lleva en la imagen:

Para el toque final, una selección de bolsos y zapatos, todos azules: de izquierda a derecha, una cartera en piel de cocodrilo de VBH por el módico precio de 2400 euros; otra de Jimmy Choo por 375 (esta es más económica!); un bolso sobre de Asos a 19,57 euros; y otro hecho a mano de la web metienesharta.com En cuanto a los zapatos, los primeros son de Sergio Rossi y cuestan 1670 €, ¡casi nada! Con ese precio yo no me los quitaría ni para hacer la compra, pero si tus pies te están matando puedes sustituirlos por unas bailarinas como estas de Zara, a 29,95 euros. La otra opción también es de Zara y mucho más factible: estas sandalias por 39,95 euros. Y de nuevo unas bailarinas azules de Pimkie por 25,99.

2. OK COMPUTER (1997) Y KID A (2000) : LOS NIÑOS BONITOS DE LOS CRÍTICOS

Como si de un completo pardillo siendo coronado Rey del Baile se tratara, el grupo de Yorke se alzó con el codiciado título de protegido de la crítica musical, y lo hizo gracias a dos obras maestras, sobre todo por el álbum de 1997 OK Computer. Este disco contiene la opereta electrónica más coherente, brillante, elegante y rompedora de la historia, en muy buena parte por el poderoso y arriesgado Paranoid Android, un tema especial, que se balancea entre lo siniestro, lo orquestal, el noise y el rock más ensordecedor. Esta canción es como un viaje de LSD, y es inevitable ver su videoclip:

Música que hacía pensar, no como ahora, maldita sea. Todos nos volvimos locos con esta maravilla hecha canción, pero también con el resto de los temas, de los que yo personalmente destaco los más tranquilos, espirituales y, a la vez, inquietantes: Exit music (for a film) y Lucky. En serio, si no habéis escuchado esta obra cumbre, tenéis que hacerlo. Con Kid A, en cambio, yo me tomaría mi tiempo. Es un álbum complicado, que no a todo el mundo le entra a la primera y que requiere de mucha paciencia y ganas de escuchar. Brutales son, para mí, la arriesgadísima Everything on its right place, la reivindicativa Optimistic y la que es la canción favorita del propio Thom Yorke: How to disappear completely. Y si hablamos de obras cumbres, sobra decir a quién tenemos que citar en el apartado audiovisual. El dueño y señor del cine, Quentin Tarantino, también tocó el tema de las bodas en su filmografía, y así es como logró esta apasionante secuencia donde, una vez más, te asaltan las dudas sobre si es buena idea casarte:

Y como no estaba la secuencia completa, solo he podido encontrar este montaje hecho por algún fan. La vida es así. Y ahora, solo nos falta un look con el que ir acorde con los discos más reaccionarios y fulminantes de los de Oxford, y qué mejor color que el amarillo para ello:

Heidi Klum y Natalie Portman apuestan por el tono de la mala suerte, pero a ellas les va muy bien, así que nosotras podemos hacer lo mismo con este modelo de H&M que, además, es más barato que los que visten estas dos señoras: 19,90 euros. Lo siguiente es una propuesta para combinarlo con bolso y zapatos:

De izquierda a derecha empezando por el calzado: los tres primeros zapatos son de Zara, unos peep toes con encaje que cuestan 49,95 €, unas cuñas muy originales con pulsera al tobillo, por 39,95, y unas sandalias con tacón transparente, a 65,95 euros. Los zapatos de la derecha, con tachuelas en el tacón, son de la marca Guess. En la fila de abajo, de izquierda a derecha, tenemos un clutch también de Zara que cuesta 59,95 euros; una cartera trenzada de Stella McCartney; un bolso de Blanco por 11,99 y otro de Mustang, más rockero, con tachuelas y cadena, pareja ideal de los zapatos de Guess. Todo en nude, un color con el que siempre se acierta!

3. AMNESIAC (2001) Y HAIL TO THE THIEF (2003) : EXPERIMENTOS CON GASEOSA

Quizá el disco que menos me gusta de Radiohead es Amnesiac. Lo considero marciano hasta para ellos, aunque lo respeto y reconozco que contiene muy buenas canciones, todas en una línea muy tranquila, casi cósmica, pero sin la fuerza que yo considero que tienen sus otras creaciones. De este álbum destaco Knives out, Pyramid song y, sobre todo, la rarísima You and whose army?, que se desmarca completamente de todo lo anterior concebido por la banda. Sin embargo, si hay un álbum que yo enmarcaría y propondría como escucha favorita es, sin duda, Hail to the Thief. Aunque es denso y enredado como la madre que lo parió, y a pesar de que no se lo recomendaría a todo el mundo, ya que no es muy fácil ni digestivo de escuchar, este álbum guarda tesoros incalculables, sobre todo Where I end and you begin, una preciosa historia de amor. También Myxomatosis, directa desde el estómago, y la perfecta fusión 3 en 1 que es 2+2=5:

Además incluye la canción que da nombre a esta entrada, de nuevo un tema más raro que un perro verde. Para raros, también los hay cineastas que prueban suerte experimentando con esto de las bodas y, de todos, el rey fue Mr. Burton:

En cuanto al look, como no podía ser de otra manera ¡a tope de experimentación! ¿Dónde está la norma que dice que no podemos ir a una boda con un mono en vez de con un vestido? ¡En ninguna parte! Así que, tomando nota una vez más del material estrella, el encaje, he elegido este mono de Blanco por 29,99 euros.  Emma Watson y Kelly Osbourne llevan este look y no les sienta nada mal:

Desde luego, es la opción más rockera de todas, y más si lo combinamos con complementos como estos: el bolso tipo ‘Studio 54’ es de Mango y cuesta 25,99 €, es un capricho total. Los otros dos, de estilo sobre, son de Zara TRF (19,95 €) y de Stradivarius. Los zapatos, de izquierda a derecha, están firmados por Juanjo Oliva, Topshop y Blanco. Y si quieres darle un toque extra de personalidad y gamberrismo, opta mejor por uno de estos dos bolsos en rosa flúor: el primero es de Blanco, es muy pequeñito y rígido, y cuesta 15,99 euros; el segundo, mucho más ponible, de Zara TRF y cuesta 17 €.

Ya nos hemos dado cuenta de que asistir a una boda tiene un precio, más bien alto, pero sarna con gusto no pica. Lo monas y fabulosas que estamos en estos acontecimientos no tiene desperdicio. Eso, siempre que sigas consejos como estos y no como los de aquel reality, ‘Mi gran boda gitana’, o algo así. Maravilloso. Llegados a este punto voy a liarme la manta a la cabeza para hablaros del look que yo luciría en una hipotética boda de Pennycris, que sé que lo estáis deseando, perras. Ahí va:

Este vestidazo tan loco es de Zuhair Murad, un diseñador libanés que me apasiona. Aquí hemos venido a jugar y hay que lucirse, por eso el toque del pernil. Y ¿qué me decís de la torera? Original, rockera y muy útil por si nos sorprende ‘la fresca’. El momento sandalias, tendría que llevarlas abotinadas y aún estoy dudando entre las nude de Gucci o las blancas de Guess. Suerte que, como he dicho nada más empezar la entrada, no creo que me case, porque menudo dineral… … Y ahora sí que sí, lo que de verdad estabais esperando: mi look de invitada a la boda de mi mejor amiga. Así fue:

Llevaba un mes con este vestido de Asos en el armario, en color violeta y que me hizo morir de calor, pero valió la pena. Su precio, 47,47 euros. El modelo de mi bolso no lo he podido encontrar, pero era una baguette de Blanco en color nude roto. Los zapatos sí que son estos: unas cuñas super cómodas de Stradivarius, por 45,90 euros. Y por último, mi peinado rockabilly, un tupé como este que luce la mexicana Thalia. Ah ¿que me queríais ver? Venga, va!

(mi cara happy diciéndole a Mario: “¡No me hagas más fotos, que me da vergüenza!” es de libro. Risas!)

Un ramito de violetas

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Quién la escribía versos, dime quién era
Quién la mandaba flores por primavera
Quién cada nueve de noviembre
Como siempre sin tarjeta
La mandaba un ramito de violetas

Yo no tengo un ramito de violetas para regalarle a mi madre, pero sí que puedo escribir lo más parecido a los versos que cada nueve de noviembre mandaba el protagonista de la canción de Cecilia, canción que es la favorita de mi madre, a quien va dedicada esta entrada por encontrarnos en su día.

Escribo este blog uniendo siempre las tres cosas que más me gustan (cuatro, si contamos escribir): música, cine y moda. Y, si me pongo a pensar, es ella quien me ha enseñado las tres (cuatro, si contamos el amor por la palabra escrita). Por eso entiendo perfectamente que haya un día para ellas, para las madres, porque sin sus enseñanzas seríamos solo tristes sombras sin personalidad.

Ella sí que la tiene, y mucha. Os la voy a presentar, espero que no se muera de vergüenza:

Mi madre se llama Julia y es una soñadora, como yo. Es idealista, pero con los pies en la tierra, e imagina mundos de amor y lujo, como las películas que a ella le gustan, y que ella llama así. Si a mí, que nací en el 84, me apasiona el cine clásico, es gracias a ella, que me ha abierto las puertas a joyas a las que no mucha gente de mi edad estaría dispuesta a ver brillar:

Películas con fuerza, sentimiento y personalidad, justo como es Julia Coello. Y, además, con un punto macarra, como el que destila su cantante favorito: Joaquín Sabina, ese letrista brutal que nos acerca las verdades a los oídos, justo como hace Julia Coello. Gracias a ella yo he podido desmarcarme y conocer, por ejemplo, a sus actores fetiche:

Paul Newman, que en paz descanse, es para mi madre ese amor platónico que todos tenemos cuando vemos por primera vez obras maestras como El Golpe, y en ese caso no hay motivo de discusión: ella se queda con Newman y yo con Redford, que siempre me han encantado los hombres con cara de niño. No es coincidencia tampoco que le guste Lauren Bacall, porque mi madre es igual de elegante que ella. Y es que, como todo el mundo sabe, de tal palo, tal astilla:

El encaje y el vaquero son dos clásicos atemporales que nunca pasarán de moda. Madre e hija lo sabemos e intentamos adaptarlos cien por cien a las ocasiones especiales! En la foto, yo llevo un vestido de Blanco con falda abullonada, pero el otro modelo de la imagen es de Guess. Para emular el look de mi madre, podemos optar entre varias prendas: un vestido de Kiabi por 19,99 €; una blusa de Primark que cuesta solo 15 €; y uno de los vestidos estrella de Asos, a 47 euros. En la pasarela también se sigue de cerca esta tendencia, como en este desfile de la diseñadora australiana Collette Dinnigan. El colgante especial del día de la Madre es de Tous, y hay un montón de modelos.

Y si hay algo que ha sido una verdadera tendencia entre las celebrities, eso ha sido el Polka Dot, o estampado de lunares. Mi madre echa mano de ello para un look más casual, y yo he recolectado diferentes blusas muy similares. De arriba a abajo y de izquierda a derecha, una blusa de Zara, otra de Asos, una de Hoss Intropía (95 €) y la última, también de Zara. Como veis, todas tienen ese aire a lo años 60 que tanto nos gusta…

… Esa década, que pertenece a mis padres, a mi me lleva cautivando desde bien pequeña. Elvis, James Dean, the Beatles, Marilyn, el film Grease, los tocadiscos, los vinilos, los guateques. Mi pareja siempre dice que tendríamos que haber vivido nosotros esa época, pero en realidad me alegro de que lo hayan hecho nuestros padres, porque su influencia nos ha hecho como somos: unos locos, sí, pero unos locos originales, auténticos.

Ella es auténtica, quizá esa sea una de las palabras que te diría con rapidez si me preguntaras por mi madre. Solo ella sabe llevar con total estilo el estampado que yo considero más difícil de combinar, el animal print:

Arriba tenéis dos modelos de camisetas de la marca A-wear: la de la izquierda por 17,50 euros, y la de la derecha, por 35. Abajo, dos prendas de Blanco: una camisa de estas últimas rebajas por solo 12,99 €, y un foulard que cuesta 4,99. De Blanco es también esta cartera de mano, a 6,49 euros, y de Topshop, la camiseta que hay debajo de él. Creo que esta tendencia hay que saber adaptarla a la imagen de cada uno, como hace mamá! Las firmas más atrevidas, como Dolce & Gabbana, Mango y Blumarine, ya se consideran admiradores totales:

¡Por cierto! Como habréis podido deducir por la foto, a Juli (así es como todos la llaman cariñosamente) le gusta viajar, visitar nuevos lugares y culturas. Unas veces, lo hace en carne y hueso y, otras, a través de los libros, sus compañeros de papel (nunca electrónicos!) en cuyas páginas me adentró desde que me dio la vida. Ella disfruta con cualquier historia bien contada, pero sobre todo con las que versan sobre héroes y heroínas que no se arredran ante el peligro o ante la injusticia:

Y así, historia tras historia, cuento tras cuento, mi madre me descubrió el mundo al que yo me quería dedicar y al que trataré de dedicarme siempre, contra viento y marea, tal y como hizo, por ejemplo, el reaccionario pero romántico poeta nicaragüense Rubén Darío, ilustre compositor de aquel cuentecito que mamá solía recitarme mientras yo la miraba feliz desde los ojos que heredé de ella:

Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: —«¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
—«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: —«¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!…
El Señor se va a enojar».

Y ella dice: —«No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:
—«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: —«En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

          * * *

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Yo quería ser como Margarita y tocar las estrellas, y sé que lo haré. A pesar del panorama tan difícil que estamos viviendo, fijaos: sigo sabiendo que lo haré. En buena parte lo que sé porque tanto mi madre como mi padre están continuamente apoyándome para que así lo haga, y con ese apoyo ¿quién no podría conseguir algo?

Con la fuerza de la poesía también otro cantante predilecto de mamá, Joan Manuel Serrat, consigue sus pequeñas cosas:

Así que aquí me tenéis, dejando el rock por un día, para asomarme a la belleza de la música que mi madre suele escuchar. Ojo! Que mi madre puede ser más rockera que todos vosotros, y si no me creéis, mirad cómo hace gala del cuero:

Para un look parecido, qué mejor que una cazadora como esta de Mango por unos 99 euros; un jersey con estampado de rombos como este de Zara; y una bufanda en tonos cálidos como la de Pimkie. Yo añadiría un toque especial que además os puede servir como consejo para regalar el Día de la Madre: estas chapas que se pueden comprar en una web llamada Lola Camisetas, que son de lo más cañeras:

Pero si no os convencen, o no las encontráis, recurrid a lo que siempre, siempre, gustará a una madre (y a toda mujer): la ropa. Ella no se cansa de decirlo, y es que es feliz yendo de tienda en tienda, buscando cosas para sí misma y para los demás, y siempre acierta porque tiene un gusto de matrícula de honor. Lo suyo es la sencillez con la elegancia siempre presente. ¡Si os digo que desbanca hasta a la mismísima Catalina de Cambridge!:

Un abrigo blanco nunca pasará de moda y puede ser la clave principal de las ocasiones especiales. Mamá lo sabe, y su hija os recomienda estos dos modelos, uno más entallado, de Mango, y el otro más de diario, de Pull & Bear. Porque ahora que el tiempo está tan revuelto y que todos somos carne de resfriado, hay que hacer más caso que nunca a una de las famosas frases típicas de madre: ¡Abrígate! Tú puedes hacerlo tan bien como mi madre con este abrigo marrón de Pimkie, estos pantalones de A-wear (solo cuestan 29 euros) y estas gafas de Maison Martin Margiela:

Por su estilo, por su literatura, por su estrella dorada en el Paseo de la Fama – al menos en mi pensamiento -, por su personalidad y por la música que desprende, mi madre es única, y se merecía esta entrada como regalo para un día como hoy, pero también para todos aquellos otros en que olvide que ella es, precisamente, inolvidable:

Malagueña salerosa (y III)

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Hoy finaliza este viaje psicotrópico por los tres países con cuya moda, audiovisual, pero sobre todo música, he vibrado más durante estos 28 años que me sacan del club de los 27.

Y lo hacemos con un híbrido España-México. Y no porque sí: yo soy española, pero tengo familia allí. Siempre he mantenido un vínculo invisible entre estos dos países, y es que tenemos más en común de lo que creemos…

No me digáis que no oís esta canción y se os estremece todo el cuerpo… Esta versión tan especial es de Chingón, el grupo de rock mexicano en el que el director Robert Rodríguez toca la guitarra. La conoceréis gracias a que fue parte de la banda sonora de Kill Bill 2, y es que esa aportación mágica que Rodríguez hace siempre a las películas de Tarantino se nutre siempre, siempre, de un acento español que a cualquiera, patriota o no, tiene que llegarle al corazón.

Pero vayamos por partes! Para empezar, y aunque el título engañe, yo no tengo nada que ver con Andalucía, es más: no me cae muy bien la gente de por allí, me pasa como con Galicia (excepto Vigo), qué queréis que os diga, yo no le puedo hacer nada. Nací en Murcia pero con toda mi familia madrileña, a excepción de mi madre, que es manchega, y mi hermana, nacida también en la ciudad de la huerta. Llevo diez años en Madrid persiguiendo algunos sueños, y uno de ellos ya se cumplió gracias a mis padres y a mi familia de allí: pude visitar México y quedar absolutamente prendada.

En DF pude entrar en la casa de Frida Kahlo, ahora convertida en museo. Su historia fue llevada al cine y su personaje muy acertadamente interpretado por Salma Hayek, de la que hablaremos enseguida porque más talento y estilo no cabe en un cuerpo tan pequeñín. En Acapulco y en Puerto Vallarta me acerqué a las salvajes arenas e incluso sobrevolé sus cielos. Pude ver las quebraditas, saborear Soles y Modelos, surcar Xochimilco y hasta sufrir la maldición de Moctezuma. Hoy revivimos todo aquello gracias a una gran comedia: Casa de mi padre:

Sí, los colores están puestos a posta, no hay que olvidar que estamos hablando de mi España. A la derecha podemos ver a dos de los protagonistas: Will Ferrell y Diego Luna, uno de los dobles oficiales de mi pareja. ¿A que son bonicos?

En cuanto a la moda mexicana, se caracteriza mucho por el uso de colores vivos y bordados llamativos, y en eso hay una marca experta, Desigual, con la que yo visto mucho, y de la cual me ha sido imposible encontrar mi vestido, pero sí algunos parecidos:

Los principales diseñadores también aportan su granito de arena aunque eso sí, a precios desorbitados como mandan los cánones. Aquí podéis ver la pasarela de Dolce & Gabbana para el otoño de 2012, unos peep toes de Louboutin, un bolso de Prada y un top de DKNY. Como siempre, las mortales tenemos nuestros propios sitios donde comprar moda de esta inspiración, como este chaleco de Desigual o este vestido de la marca Q2, cuyo precio es de 24,90 €:

Toda esta sensación colorista, alegre y soleada de la vida, pero consciente también de los palos que da, es la luz que te da de lleno cuando entras en México. Yo, desde bien pequeñita, lo sabía, y pedía una y otra vez a Mamá que me pusiera el VHS de la película más chido que se ha hecho nunca sobre este país, Los Tres Caballeros:

Hoy en día la habrían prohibido los gringos pendejos, por aparecer armas, un puro, ‘sexismo’… en fin, que es mejor atontar a los críos de ahora con telenovelas Disney y series sobre entrenadores de bichos raros.

Como último aporte al look mexican, hay que decir que tanto en pasarela como en tiendas podemos encontrar otra prenda típicamente mexicana: el poncho. Aquí tenéis modelos exageradísimos de Alexander Wang, Chloé, Edun o Rag & Bone. Pero, una vez más, lo mejor será recurrir a sus versiones más económicas, como estas de H&M, Zara (los dos centrales) y Stradivarius:

Y, como lo prometido es deuda, hablemos de música y del estilo de esa actriz que nos encandila a todos. De entre los grupos con aires mexicanos en sus melodías hay uno español llamado La Pulquería que espero que os cautive igual que a mí. Y de entre todos los looks de la exótica bailarina de Abierto hasta el amanecer, me quedo con el último que lució en Cannes:

Salma se lució en este festival de cine con uno de los modelos propuestos por la casa Gucci, en cuero rojo, acompañándolo de una estola y de unos taconazos. Tú puedes hacer lo mismo con este vestido Jaén de la firma Barbarella, esta estola negra de H&M de la colección Otoño-Invierno 2011, y con estos Manolo Blahnik que, por cierto, también es español…

…como lo es Penélope Cruz, la actriz más internacional de nuestro país, y con la que vamos a pasar de México a España:

Me encanta Penélope! y odio que la crucifiquen, con lo maja que es. Así luego cómo no quieren que nos llamen país de envidiosos. Ella siempre va muy mona y elegante, como en los Oscar del año pasado (tercera imagen) y eso que fue tan criticada, pero a mí me pareció muy natural y estilosa. Yo propongo las siguientes prendas para emular su estilo: un vestido rojo de Asos a 22,19 euros, para las fiestas informales; esta blusa azul con volantes de H&M; y unos complementos que a Pe le habrían venido estupendamente: un clutch de Mira La Marela por 295 euros, una ganga, oye; y estos zapatos de la marca Membur. Como veis, el rojo es protagonista en nuestra Spanish History X y, si no, mirad esta otra propuesta:

La imagen central pertenece al pedazo de vestido de Marchesa que se plantó Rachel McAdams también en Cannes. Las pasarelas son igual de imaginativas y así podemos ver cómo Ungaro (a la izquierda) y Victorio y Lucchino (a la derecha) reinventan el rojo. Todo está al alcance de nuestros bolsillos, como estos modelos de Pull&Bear (9,99 €, a la izquierda) y Topshop (65 €, a la derecha)

Pero dejemos por un momento los trapos y centrémonos en lo que nuestra Iberia sumergida nos ha dado a lo largo del tiempo en cuestión musical y audiovisual. Desde siempre he visto un grupo claro en la escena española y ese ha sido Los Planetas, seguido de cerca por su facción Lagartija Nick, la formación punk con la que el batería Eric Jiménez se podía desfogar:

Paralelamente a ellos, Los Piratas con Iván Ferreiro al frente hablaban en un tono más pop, pero igual de contestatario. Ahora, Ferreiro actúa en solitario y a su libre albedrío, como muchas otras bandas de nuestro territorio, más o menos jóvenes, que se merecen todo lo bueno que les pase, no os dejéis engañar y buscadlas. Por citar algunas, tenemos a We Are Standard, Delorean, PAL, Juanita y los Feos, La Débil, Soho… Veamos algo de estos últimos, cuyo videoclip dirigió mi señor pareja junto a un gran equipo de nuevas promesas del audiovisual, pertenecientes a la productora Monito Films, ahora Mapa de Tramas:


Bandas con una declaración de intenciones implícita y explícita, como debe ser. Al igual que la que, con mucho, la que ha sido la mejor serie que se ha hecho en este país, impecable en realización, actuaciones, buen gusto y crítica, Crematorio:

Así es: a mí también me recuerda a True Blood. Yo desde luego estoy orgullosa de haber nacido en un país en el que, ahora más que nunca, hace falta alzar la voz y denunciar de forma justa lo que nos parece injusto, y por lo tanto existe gente que así lo hace y así lo reivindica. Que no toda España son sevillanas y toreros! aunque sí que nos podamos dejar influir por ese look a la hora de vestir, eso sí, añadiéndole nuestro toque personal:

Mirad qué buena moza la Longoria presentando los Premios MTV! Para hacer como ella, podéis probar con uno de estos dos boleros de Mango, siempre combinándolo con unos tacones negros y algo folklóricos: los de la izquierda son de Manolo Blahnik y cuestan 129,99 euros y los de la derecha, unos Louboutin a 189 € ¡Tampoco son tan caros! ¿verdad?

Pero este post no estaría nunca completo si yo hablara de España y no hablara de los dos sitios que más quiero!

Uno es Madrid, casi todos lo habréis reconocido, y el otro es el maravilloso pueblo donde veraneo, se llama Puerto de Mazarrón y soy feliz cada vez que voy allí, como demuestran estas caritas: 🙂 🙂 🙂

Así que, para ir acabando, os propongo este look playero porque dentro de muy poco tenemos unas deseadas vacaciones, y habrá que ir preparando alguna escapadita a la costa mediterránea, cantábrica, azteca o maya

Cómo no, esta propuesta tiene influencias spanish and mexican: El bikini turquesa y con volantes es de Blanco y cuesta 12,99 euros. Lo he combinado con este pareo blanco de Prenatal, con esta camisa oversize de lunares de Venca, y con estas cuñas de Stradivarius. Los complementos estrella son una pamela de Melissa Odabash y un bolso tipo capazo de Dolce & Gabbana. Y preparada para un margarita o una Estrella de Levante!

No quiero finalizar sin hacer un auténtico mix entre ambas culturas. Me he basado en Andrés Sardá y su pasarela imposible pero tan bonita… Mi elección es esta pareja: blusón blanco de Salsa, muy mejicano, y sombrero malagueño de Asos, a 26,37 euros:

Con esto sí que finalizo! Ya que estamos hablando de mezclar ambas culturas, y ya que soy una verdadera loca de la música bien hecha, qué mejor que conjugar todo esto gracias al único grupo en el mundo que lo ha conseguido y que siempre será el más CHINGÓN. Olé!

London calling

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The ice age is coming, the sun’s zooming in
Meltdown expected, the wheat is growing thin
Engines stop running, but I have no fear
‘Cause London is drowning, and I live by the river

London calling to the imitation zone
Forget it, brother, you can go it alone
London calling to the zombies of death
Quit holding out, and draw another breath

Además de lo visionario de la banda de Joe Strummer, Gran Bretaña y sobre todo Londres tienen algo mágico y especial que las caracteriza. Y no, no es lo que el bueno de Dennis Farina comenta. Muy probablemente tiene algo que ver la grandísima música que ha salido de esa isla, por no hablar de sus productos audiovisuales. Por eso, y por su estilo a la hora de vestir (y de hablar), Inglaterra se convierte en el segundo país protagonista de las entradas de este blog.

Aquí, una muestra de todo eso unido: Control, de Anton Corbijn, (2007), sobre la vida del líder de Joy Division:

Este fue un pequeño homenaje al sonido Madchester, abanderado por este y otros grupos como A Certain Ratio, Happy Mondays, The Stone Roses o The Jam, que surgieron tras la influencia del movimiento Punk. Otro gran homenaje audiovisual y película de culto si profesas una religión musiquera, es 24 Hour Party People, de Michael Winterbottom (2002):

Los pioneros en romper las normas establecidas fueron, como ya hemos dicho, los punks. Bandas como The Clash, a quienes pertenece el título de esta entrada (sí, intenté buscar algo más original, pero la letra de este himno siempre me ha conquistado), The Buzzcocks o los Sex Pistols, dieron su toque más que personal a la escena musical de todos los tiempos, y formaron todo un movimiento con una forma de pensar, de actuar y hasta de vestir. Las tiendas de todo el mundo han recuperado ese estilo y yo os propongo dos looks: uno basado en la pasarela y otro en una celebrity.

Puedes asemejarte a la tendencia inculcada por Balmain gracias a complementos con tachuelas como los siguientes: unos botines de Zara por 49,99 €, un cinturón de Pimkie por 5,99 o uno de Bimba y Lola por 52 euros. Para la parte de arriba es ideal una camiseta sin mangas como esta de Blanco, y como pantalones estos pitillo de tartán de la tienda Asos.

O si no, también puedes darle un rollo diferente y hasta más chic, como hace la modelo Chanel Iman: la camiseta con la mítica lengua de los Stones es de Polyvore, y puedes combinarla con un chaleco largo como este de Zara, por 19,95 €. Los shorts de tartán son de Topshop y, como calzado, ninguno más bonito y glamouroso que estos botines con tachuelas de Pull & Bear, a un precio de 55,95 euretes. God save the queen, que decían Sid, Rotten y compañía.

Y es que esa Inglaterra decadente ya venía apuntando maneras desde que en los 60 otro movimiento se gestara en las calles de las principales ciudades del país. Eran los Mod y tenían como máximo exponente a los Who:

Ellos, al igual que los Black Crowes, supieron darle un buen uso a la bandera de su nación, tanto que hasta hoy en día se sigue usando incluso en publicidad. Los Mod se veían venir de lejos: pelete de niño bien, Vespa, zapatillas Converse, vaqueros ajustados y abrigo típicamente inglés. Tuvieron también una gran aportación femenina personificada en la modelo Twiggy y sus vestidos yé-yés:

¡No me digáis que la actriz Emma Watson no es un calco de esta modelo tan maja -y tan poco alimentada-! Twiggy puso de moda vestidos como el que hay a la derecha de su imagen, pero tú puedes hacer lo mismo con otro como este rojo de Zara, y por tan solo 25,95 euros. Si, además, llevas un corte de pelo a lo garçon, estarás muy vintage y moderna a la vez.

De nuevo tenemos a Emma luciendo un abrigo clásico inglés, que es la otra prenda que toda buena Mod debe tener en el armario. El suyo, en azul, se asemeja a este modelo de Zara, de corte algo militar. Si quieres algo que combine más con todo, entonces el negro es tu color, como el que ves a la izquierda, de El Corte Inglés, y muy parecido a lo que vemos en las pasarelas, o como el de la derecha, que es de Blanco y estampado, al estilo del que lleva la actriz Leighton Meester.

Otra cosa buena de la magia que desprende este país, es la multitud de estilos y tendencias que podemos ver en él, y aún así sus habitantes siempre tienen algo por descubrir y siempre están en busca de lo nuevo. Prueba de ello es, por ejemplo, el arrebatador sonido de la cantante Adele, tan elegante a la hora de hacer sus apariciones en público. O, todo lo contrario, la renovación total de un look que, será lo que queráis, pero nunca pasará de moda: el look choni.

Lauren Socha (actriz de la serie Misfits que ha alzado al estrellato su marcado acento Cockney) o la cantante Lilly Allen son dos de los estandartes de lo que en España equivaldría al chonismo de los barrios, los bloques. No tengas miedo de ser como ellas y defiende con arte unos buenos pendientes de aro como estos de Asos (8,39 €) y de Accesorize (6,90 €). También se permiten los colgantes de oro (o de algo parecido). Un ejemplo es este tan patriótico, también de Accesorize y por el mismo precio que los pendientes.

Es precisamente la marca Accesorize la que se ha atrevido a teñirlo todo de inglés, y para esta temporada ha creado la colección Cool Britannia, cargada de bolsos y de los complementos más inesperados. Vamos, que ni la ex Spice Girl Geri Halliwell, con su línea de ropa de mercadillo, se hubiera imaginado tener tantas cosas de su adorada UK!

Aquí tenemos a Geri, pobrecita mía, intentando hacer que sus modelos FAIL lleven con dignidad semejantes prendas. A la izquierda, un bolso de Chanel que tuvo la misma idea que la Spice, pero antes. A la derecha, un babero maravilloso que no tiene impresa la bandera pero que me ha parecido lo mejor de todo este post: está estampado con la portada del álbum Some Girls de The Rolling Stones, y lo puedes encontrar en Sourpus Clothing por 12 euros. Abajo, algunos de los hypes de la colección de Accesorize: un bolso, unas toallitas para llevar en él, un anillo, y un clutch carísimo (44,90 €) pero, todo hay que decirlo, mono hasta decir basta.

Es verdad, me habéis pillado: me gustaban las Spice Girls, para qué engañaros. Yo siempre he sido muy ecléctica y muy de escuchar todo lo que caía en mis manos, y estas mujeres aterrizaron en mi infancia a la par que el sonido inglés por excelencia: el brit-pop. La guerra entre Oasis y Blur se desataba hasta en las páginas de la Super Pop ¡y qué bien nos lo pasábamos! Pero ¿por qué tendría que gustarme solo uno de esos grupos? Yo amo lo loco que está Damon Albarn y su mentalidad de empresario hippie, al igual que sus tremendos videoclips, pero también amo esa adicción a todo lo adiccionable y a las peleas que tenían los hermanos Gallagher, que me los imaginaba yo pegándose en el salón de su casa por el mando a distancia. Al brit le debemos otras genialidades como mi amor Richard Ashcroft o los Kula Shaker, por decir solo dos. Pero, sin duda, los grandes temas de la banda sonora de nuestras vidas los han puesto ellos:

Desde entonces, lo más inglés y provocador que hemos tenido, se nos fue al cielo hace poco, nuestra amiga Amy Winehouse. Si tú también adorabas sus super moños y estilismos imposibles, aquí tienes cómo emularla:

El tartán sigue imparable y aquí tienes una muestra, un bustier de Blanco por 22,99 euros. Combínalo con una de estas dos faldas de estampado leopardesco: la corta es de Asos y la que va a media pierna, también de Blanco. Para ceñir a la cintura, este cinturón obi de Stradivarius, por menos de 10 euros. ¿No querías choni? ¡Pues toma tres tazas!

Los bajos fondos de Londres es como nuestra Malasaña, pero no tan moderna. Puedes encontrar gente tan rara como la que incluye en sus películas el cineasta inglés más loco de los últimos tiempos, Guy Ritchie:

Con él y sus boinas, pero más bien con Sienna Miller y sus sombreros, hemos aprendido qué otra prenda típicamente inglesa está de moda. Aquí podéis ver a Sienna con tres de sus estilismos, y sendos sombreros que he escogido para las diferentes ocasiones. ¿Que te vas de festivalaco? Pues es perfecto este de rafia de Zara, por 15,95 €. A la derecha, ideal para ir a una fiesta sin arriesgar tanto como la Miller, este sombrero de gángster de Pull & Bear (7,99 €). Y abajo, para un momento más casual, este modelo en negro de Blanco. Recuerda que Sienna se inspira en sus Satánicas Majestades.

Y ya que estamos, no vamos a ir acabando el post sin escucharles un poco a ellos. ¡La mejor mula sin manta, no!

¡Cuántos grupos han imitado al inimitable Mick! Sus bailes, su aspecto de homeless pero su carácter de gentleman, pero, sobre todo, sus provocaciones. Bandas que son tan buenas porque son inglesas, si no ¿de qué? ¡Es broma! Me encantan Placebo, Suede, Pulp, Radiohead por encima de todo… El eclecticismo del que hablaba antes se hace patente en todos estos grupos, que también llegaban bastante influenciados por Mr. David Bowie, un señor que también patentó el tweed. ¿Tweed? ¿Alguien ha dicho tweed? ¿Y después look college? ¡Qué bien hilo los temas!

Bonico y elegante, este look es ideal para atreverte a ponerte unas calcetas que en otra ocasión nunca usarías, como estas de Stradivarius. También es importante una buena falda de tablas (esta es de Pepe Jeans) o, en su defecto, un sombrerete de cuadros escoceses (este es de Levis) Los otros complementos que no te pueden faltar son el chaleco y los zapatos tipo mocasines, pero con taconazo. El chaleco negro es de Zara y cuesta 25,95 € y el de cuadros marrones, de Stradivarius. En cuanto a los botines con lazo, son de Louis Vuitton, y los marrones, de H&M.

Y si ya no estás en edad de merecer, como no es muy recomendable que eches mano de esta tendencia, lo mejor es que lo adaptes a la versión adulta: el blazer. Apúntate al estilo Victoria Beckham, otra ex Spice que, aunque es estúpida hasta decir basta, por lo menos viste un poco mejor que la otra:

El blazer de la izquierda es de Topshop y es el favorito de Kate Moss, así con su escudico a un lado. A Vicky en cambio le va más la sobriedad pero con un pequeño toque glitter, por eso se calza estos impresionantes peep toes de Louboutin. Para emularla, puedes hacerlo con un blazer como este de Pimkie por 25,95 € y unos pantalones de cuero de H&M.

Y mientras este interminable post va llegando a su fin, qué mejor que poner el puntico rebelde y meternos un poco con los ingleses. ¿Cómo? Hombre, pues hablando de los irlandeses que les eclipsaron a todos. Que sí, que son irlandeses, pero más que eso son ciudadanos del mundo:

Por último, algo mucho más simple y, por qué no decirlo, más cercano a lo guiri, pero que te permitirá llevar un pedacito de la Gran Bretaña en tu corazón. Atención a las camisetas y botas con la bandera de la Union Jack:

De izquierda a derecha, en la fila superior: Forever 21, Polyvore y dos camisetas de Blanco a 17,99 € cada uno.

De izquierda a derecha, en la fila inferior: Hunter, Dr. Martens y los dos modelos de Converse inspirados en The Who.

Y es que no había nadie como ellos en toda su patria!

American Pie

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I met a girl who sang the blues
And I asked her for some happy news
But she just smiled and turned away
I went down to the sacred store
Where I’d heard the music years before
But the man there said the music wouldn’t play
And in the streets the children screamed
The lovers cried, and the poets dreamed
But not a word was spoken
The church bells all were broken
And the three men I admire most-
the Father, Son, and the Holy Ghost-
They caught the last train for the coast
The day the music died
And they were singing

Si no hacemos nada, la música morirá.

¡Sí! Así de optimista vuelvo tras mi período de claustro. El motivo, una vez más, los exámenes, pero hoy puedo decir con orgullo que los he terminado y con muy buenos resultados, y lo mejor de todo es que ya no tengo ninguno más.

Ahora toca pelear.

En toda mi vida, mientras peleaba, me ha acompañado la música. Pero la música vive momentos tristes, como la vida misma y como las esperanzas de muchísimas personas. Creo que lo importante, precisamente, es no perder esto último. Por eso las próximas tres entradas van a estar dedicadas a los tres países que más y mejor música me han regalado, en forma de dorada espada con la que pelear día tras día.

El primero de esos países es Estados Unidos, cuna del Rock and Roll y adalid del Country, con pilares como Don McLean, Neil Young, Willie Nelson, Johnny Cash… Es imposible que no te gusten estos señores de sombreros vaqueros y pitillo en la boca. Es imposible que no oigas Highwayman y no te entren ganas de pisar el desierto de Arizona con unas buenas botas camperas:

Las dos de los extremos son de Sendra, y parecen sacadas de una película de cowboys. En la imagen del centro, unos botines de Pull & Bear por 55,99 euros, una versión más económica y también menos llamativa. Aunque ya sabéis lo que pienso: aquí hemos venido a jugar.

Y a jugar se ha dicho! Además de las películas del oeste (de todas, mis favoritas son Sin perdón y El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford) otro género ambientado en Estados Unidos es el que cultivó Martin Scorsese. Lo hizo, sobre todo, en la que para mí es su obra cumbre, y con la que nos descubrió el turbio mundo que oculta ese mito estadounidense llamado Las Vegas:

Una obra maestra de la realización, del guión, de la interpretación… y de la banda sonora. Pero, además del cine, es la televisión lo que más nos ha acercado a este país y a la amalgama de culturas que alberga. Desde series mitiquísimas ambientadas en Nueva York como Friends, Cómo conocí a vuestra madre o Sexo en Nueva York, hasta las que exploran las regiones más conservadoras: True Blood se desarrolla en un pueblo imaginario de Louisiana y Glee cuenta la historia de un instituto de Lima, Ohio. Por no hablar de las series que nos mantienen en ascuas sobre el verdadero paradero de sus personajes: el Springfield de Los Simpson o el condado de Candem de Me llamo Earl. Nadie sabe dónde están.

La que mejor nos ha sabido explicar, por medio tan solo de imágenes y música, dónde se sitúa, es esta otra genialidad:

¿Y cuál es la prenda favorita del gángster y del vaquero? Está clarísimo, y más viniendo de una defensora a ultranza de este complemento:

Además, sus estandartes son tres americanas de pro: Sarah Jessica Parker, con la que aprendimos que las feas también pueden ser estilosas; Pamela Anderson, de quien me enamoraría hasta yo; y Jessica Simpson, inolvidable lavando aquel coche mientras versionaba a Nancy Sinatra. Si optas por sus looks, aquí tienes tres sombreros que son, de izquierda a derecha, de Pull & Bear, Bimba y Lola, y H&M (qué curioso, todos llevan la conjunción ‘y’ en su nombre) He de decir que yo tengo el del centro, y cuando empieza a hacer buen tiempo es un imprescindible!

Pero dejémonos de sombreros y botas y vayamos a lo que más nos atañe de este maravilloso país donde los chavales no saben quién era Cervantes pero tienen tres clases diferentes de armas en sus taquillas: su icono, su bandera ¡qué gente más patriótica, oye!

The Black Crowes, otro grupazo oriundo de Atlanta, Georgia, sabía muy bien qué hacer con ese jodido patriotismo: lanzarlo por el sumidero. Y así fue como la portada de su disco Amorica fue censurada, llegando a aparecer en lugar de esta, otra en la que solo se veía el famoso triángulo sobre fondo negro. Qué poco sentido del humor, ¿no?

Pero no se preocupen, que años después llegó Balmain para rescatar las sanas costumbres: la casa francesa se fijó en una callada Kate Bosworth que se paseaba así de lozana por el festival de Coachella con una T-shirt de Topshop, y las fashionistas se volvieron locas, sacándose de la manga todo tipo de ropajes untados con la orgullosa bandera:

Desde shorts desteñidos, como estos de Topshop (32 euros) y Polyvore (36 euros). El del centro es un do it yourself!

Hasta camisetas de lo más variado: aquí podéis ver las que crearon Miss Sixty, Unif(90 euros) y Blanco (22,99 euros):

Pasando por todo lo impensable, algo que ni el mismísimo Axl Rose hubiera imaginado cuando saltaba al escenario:

Aquello que mira el bueno de Axl en la lontananza es una americana de Balmain que ha popularizado el simpar Mario Vaquerizo, seguida de un anillo de la tienda online Asos que puedes obtener a un precio de 13,79 $. A la derecha, y también de Asos, un pañuelo muy al estilo jugadora ocasional de billar. Y como calzado podemos elegir entre unas clásicas Converse o estas Nike SB Dunk High Born in The USA, inspiradas en el himno de Bruce Springsteen.

Las celebrities de más buen ver son adictas a esta tendencia. Es más, lo son desde hace mucho tiempo, como nos demuestra y nos alecciona Raquel Welch ¡esto es tener estilazo!:

Todo esto lo sabía muy bien Lenny Kravitz cuando nos descubrió su sexy videoclip con la actriz Heather Graham como protagonista. Era una versión del conocido American Woman de la banda de psicodelia Guess Who, tema que escuchaba el gran Kevin Spacey mientras conducía en American Beauty. La que aquí conduce es la propia Heather, y precisamente un majestuoso descapotable pintado con la bandera. Harleys, dinner’s, chicas encueradas, guitarras y el buenorro de Kravitz, ¡viva, viva!

Las pasarelas también se han dado cuenta de que este rollo mola, y lo que más me ha llamado la atención es la apuesta de Dsquared por la faceta cherokee de este país. Otros que lo reinventan son Dolce & Gabbana y estas son las dos propuestas que podemos adaptar a nuestros bolsillos:

Para este original look he encontrado esta cinta para el pelo, muy a lo indio, de H&M; este chaleco de Maje por 250 euros; unas botas altas muy vistosas de Christian Louboutin a 205 euros en rebajas; y estos botines de Antik Batik que cuestan 159 euros. Hau!

En cuanto a la pasarela de D&G, este mono de Blanco se le asemeja mucho. Puedes combinarlo con este bolso de cucharadabcn.com por 90 euros (el original de la casa italiana cuesta 198, tampoco está mal) y con estas botas de Mango.

Por último, un apunte sobre todo lo contrario: la contracultura norteamericana. Ya he mencionado a mi actor favorito dándole la vuelta a todos los esquemas en la oscarizada American Beauty, pero son muchos más los productos que nos llegan desde el otro lado del charco con el propósito de ser autocríticos: Trey Parker y Matt Stone con su irreverente South Park, teleseries de animación como Los Simpson, Malcolm o American Dad, el cineasta documental Michael Moore, o toda la música que no suena en Los 40 Principales pero que en un tiempo pasado sonó y con mucho motivo. De todos, el que más impactó a toda una generación que olía a espíritu adolescente tuvo un final no muy merecido, pero siempre nos quedará su mensaje. Con él me despido: que Dios bendiga América!